Translate

lunes, 27 de mayo de 2013

Plegaria a un cuerpo

Comencé a escribir el primer poema de este libro hace más de 10 años. Un verso puede tardar mucho tiempo en llegar, pero estemos seguros de que llegará tarde o temprano.

Este poemario se compone de 46 poemas. La mayoría inéditos, otros ya se han publicado en diversas antologías, porque así como los iba escribiendo encontraban luz en las páginas abiertas de libros colectivos. Entre ellos los del Colectivo Entrópico y de La cabra Ediciones.

Se compone de algunos poemas de largo aliento como La ciudad salvaje y La ciudad del árbol de la noche triste, escritos especialmente para su lectura en el Festival Poesía y Movimiento del Metro en 2010 y 2013, respectivamente; Mujer primitiva, que por cierto da título a este blog, y que nació en el taller de Froylán López Nárváez; Mis palabras, poema que cierra el libro y que recoge de cierto modo la obra y el concepto del lenguaje.

Los poemas de extensión mediana componen en su mayoría el libro y cantan al cuerpo de los hombres que han pasado por mi cama y por mi deseo, de ahí que lo llamen erótico

Yo lo llamaría erótico porque habla del Eros, del amor en su plena extensión, sin atavismos, sin etiquetas.
 Amor carnal, el amor sexual que junta los cuerpos y que ya no los separa nunca ni siquiera en una despedida.

Por ello el cuerpo juega el papel principal, porque él es el que se avienta al ruedo, el que se quema de amor y consume con sus labios a los amantes, y porque sufre y padece sus excesos. 

Circula desde hoy, bajo la casa editorial Patético, que fundamos Edson Mateos Alvarado, filósofo, fotógrafo y artista plástico, e incansable buscador de nuevas rutas, que dio a luz esta hermosa portada, un óleo que hicimos con mucho amor; Ana Belém Flores, artista plástica y diseñadora editorial, cuyo trabajo ronda siempre la oscuridad y el detalle degenerado; y una servidora, con la idea de mostrar libros personales, íntimos, alejados de las propuestas de plantilla que hace que un libro sea exactamente igual que otro.

Queremos reivindicar la originalidad de cada escritor en lo visual, que es por donde el lector conoce a su escritor sin más.
Les proponemos libertad a los autores y a sus lectores para sentarse a mirar a su autor. 






 Es difícl que nombre a cada una de las personas que ayudaron a que este libro fuera un hecho después de ser una promesa que no parecía tener fundamentos.

 A Edson y Ana Belém, cómplices en estas y otras fechorías que nos han llevado al borde de la muerte y de la vida.

A Adair Zepeda Villarreal por escribrime un poema brillante a modo de prólogo sobre la mujer que habita en estas páginas y que corre desnuda cantando, fornicando y padeciendo." Y detrás de ella vamos nosotros perversos y claros en el ojo de la tormenta".

A Alberto Vargas Iturbe, a quien ya preguntan si es mi padre, "contesta que si", por sacudirme de mi enfermedad aletargadora y ponerme a publicar lo que tenía en el cuaderno, por su amistad. Vale el doble la amistad de un Pornócrata.

 A Sergio García Díaz por invitarme a leer en la Casa del Poeta Las 2 Fridas, que dirige. Esa noche de excesos levantó mis poemas a bailar pública e impúdicamente.


Y a mis amantes, algunos anónimos, que me devolvieron a la vida, yo que creí haerlo perdido todo. Amantes insaciables, entregados y amorosos que me dieron todo a cambio de un puño de horas.

                                              Amigos,


                                  La Editorial Patético:

El amor amanece en el sillón donde Daniela se acuesta para recibir a sus amantes. Elige los cuerpos místicos del sol, de hombres, y de ciudades que como mujeres se carnifican. Todos estos rayos penetran en su sexo y se transforman en una nueva voz, con sus besos, sus caricias y en sus palabras. 



domingo, 4 de marzo de 2012

12 meses

12 meses

I
Tus ojos en mi cuerpo
tus manos en mi vestido
tu boca ansiosa en mi sexo
mi sexo de enero
mi sexo nuevo.
II
Esperanza de febrero.
Tu nombre en mis poemas:
letras de esperma,
de babas,
de orines,
ilusión.
III
Besos de marzo.
Tus dientes en mis piernas.
Mis piernas en tus hombros.
Tortillas, queso y calor.
IV
Abril.
Te despido desde la ventana
de día, de noche, de madrugada.
Cantos de gallo, de sudor en la cara.
V
Mi amante fiel de manos de piedra.
De muslos de terciopelo.
De lengua de gato.
De mirada de mayo.
VI
Escucho tu respiración.
Noche a noche
se nos viene
el ocaso y el alba.
ya no sé si es junio o Venus.
VII
Eran unos metros.
Era nuestro escenario.
Éramos pene y vagina.
Éramos oído.
Éramos gemidos.
Éramos lo que somos.
Éramos pedazos de julio.
Éramos hermanos en incesto.
Éramos aprendices
humildes del amor.
VIII
Mi juventud de agosto entre tus manos.
Tu cuerpo entregado en mi cama.
¡Ámame!
Ámame.
Ámame.

 Poema extraído del libro  Plegaria a un cuerpo, Editorial Patético, 2013. 


Playa sin nombre

Playa sin nombre
Los paisajes de tu piel
siempre desconocida son de sal.
¡Que viva el mar!
¡Que no paren las olas de eyacular espuma!
¡Que no me canso de nadar en ti!
En tu mirada se escapa el horizonte que oculta el sol.
Eres humedad y sal donde habitan caracoles y cangrejos.
Tu cuerpo entero es de arena.
Te acaricioy entre las manos
siempre me queda algo de ti.
Estar sobre tu cuerpo es descubrir
una playa con pelícanos pacíficos.
Tus manos me abrazan
y se despeja el cielo
todo lo inunda el sol,
lo evapora,
lo redime.
Sin buscar en el mapa te hallé.
¿Cómo puedo irme si no soy de otras tierras?
¿Quién se exilia de su origen?
Soy de tus besos y tus silencios,
de tus lágrimas saladas y húmedas.
Soy de tus ausencias,
de tu lengua que escarba en el mar.
Soy de tu indigencia.
De tu desesperación.
De tu felicidad.
Soy de esta playa sin nombre
que nadie inventó.
Dejádme pescar en paz
que voy a cantar. 



 Poema extraído del libro  Plegaria a un cuerpo, Editorial Patético, 2013.

Mujer primitiva


Mujer Primitiva



He visto
los nidos de las ratas
crecer al pie de los postes.
Multiplicarse.
Devorarlo todo.

Hombres desorbitados
bajar desnudos de las montañas.
Sin uñas.
Sin esperanza.

A los guardianes de la luna llena
levantar una plegaria al Dios del vacío.
¿Dónde está su templo?

Miradas domesticadas,
embrutecidas en el vals monótono del parpadeo.
Es el miedo.
Guardado en el fondo del cuello. 

¿Cuántas cosas desconozco que no necesito
para sentir que escribo entre los pliegues del tiempo?
¿Cuál es mi ignorancia en las horas salvajes
y también en las mansas?
¿Cómo negarme el derecho de ser mujer primitiva?
Si mi voz desollada canta desde siempre en la danza de todos.
Llama del sol ardiente.
que comparto con la piel del buitre,
las patas de la abeja
y la leche fresca?

¡Yo también he escarbado la tierra
y sacado las cáscaras de mis ansias primeras!
He caminado demasiado.
He buscado demasiado tiempo el silencio.
Los pies me arden.
No me han llevado lejos.

He cerrado la boca.
Nada de alimentos.
He querido llegar sin cuerpo.
Pegué lágrimas, sangre y huesos.
¡Sin imaginar que ese salpicar creador está en mí,
está en todos desde lo profundo!
No necesita fosas,
grita hasta el hartazgo La Respuesta.
Me siento transparente.

Mis pies se enraízan
entre las piernas de tu amor.
y florezco ya desde invierno.
Sé de ti más allá de la carne.
Misterio vital del cosmos.
Origen y destino a destiempo.
Burbuja en un espejo.

Respiro agradecida.
Abrazo tu cuerpo tibio.
Entregado.
Miles de palabras se vienen
como la tempestad.
y reina el silencio.

Esta mujer primitiva oye rugir al destino
y se ríe en serio.
Esta mujer primitiva silba
al vuelo.
sin ausencias
ni lamentos.


Poema extraído del libro  Plegaria a un cuerpo, Editorial Patético, 2013.

El patio de tu corazón




El patio de tu corazón
Quiero llenar tu cama de flores y agua
hasta que te penetren por la piel.
Quiero bendecirte con la señal sagrada del amor.
Del amor inagotable como el agua.
Te beso con todos mis pétalos y eso basta.
Te quiero soltar un gorrión en cada beso.
Un ruiseñor en cada abrazo
y guardar entre tu cabello un canario
que te alegre en los días más tristes:
los días sin sentido.
Que se vayan criando en
el patio de tu corazón
para que te canten.
Voy a dejarte un gato en cada mano
los verás crecer como a tus hijos.
Entonces,
ya te habrán hablado de la vida y el amor.
Te enseñarán
el poder que sólo los sabios amantes conocen
develado una y otra vez por el sol.
Abre los ojos.
Sólo el amor
puede salvar
amor.
Poema extraído del libro  Plegaria a un cuerpo, Editorial Patético, 2013. 

jueves, 1 de julio de 2010

Principio de incertidumbre

Foto: Homero García Salazar.
Poema publicado en el libro La siembra del verbo, Colectivo Entrópico, Casas del Poeta, 2010.




Principio de incertidumbre
Daniela Flores
Te conozco más por tus silencios que por tus palabras.
Eres una larga noche sin respuestas.
Me he quedadocon los brazos sobre las rodillaspensando.
Amo la sombra que dejaste en mis labios.
Oíste desde lejos mi llamado.
Has venido a buscar tus despojos
en mi cuerpo y los hemos hallado.

Junto a otros restos
descansaba tu aliento.
Saca tus huesos por fin
y crea aquel hombre nuevo.
Desenmascara al charlatán
que ríe y habla sereno.

He guardado intacto
tu mechón de pelo.
Eres el primero después del primero
en llevarte mis besos
como flores con veneno
y huir a toda prisa
sin esperarte al entierro.
Me he quedado
con los brazos
sobre las rodillas
pensando.
Me dedico a irme cuando llegas.
Te dedicas a la ausencia cuando estoy.
Eres como un niño sorprendido
con el robo en la mano
cuando todo es tuyo
sin ser el dueño.
Me he quedado
con los brazos sobre las rodillas
pensando.

Estoy limpia de ti.
Todo fue un sueño.

 Poema extraído del libro 
Plegaria a un cuerpo, Editorial Patético, 2013.